Cada Domingo de Resurrección Cañada Rosal celebra su Fiesta Colonial de los Huevos Pintados.
Una tradición centenaria legada de aquellos colonos centroeuropeos que en la segunda mitad del siglo XVIII fundan el pueblo, dentro del proyecto de repoblación auspiciado por el monarca Carlos III y el limeño Pablo de Olavide.
Desde entonces, cada Domingo de Resurrección, los carrosaleños y carrosaleñas celebran el estallido de la primavera y la vida, simbolizada en esos huevos que cuidadosamente guardan en bolsitas de croché.